SANTA TERESA EN ALCAUDETE

 

La relación de Alcaudete con la gran mística de Ávila, insigne escritora y famosa santa española, abarca varios aspectos.

 

Nuestra provincia tiene una honda traición teresiana, constituyendo un importante hito en la trascendental reforma que de la Orden Carmelita hicieran Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

 

Lo que es bastante desconocido, incluso para muchos alcaudetenses, son las vinculaciones, en muchos casos profundas y determinantes, que Santa Teresa, San Juan de la Cruz y los carmelitas descalzos tuvieron con Alcaudete.

 

En relación con la santa, me causó una grata sorpresa el hecho de que en respuesta a una de las muchas preguntas que para la confección del catastro del Marqués de la Ensenada (año 1.752) se efectuaron a la comisión local constituida a este efecto, se contestase, afirmándose taxativamente que la patrona de Alcaudete, por aquellas fechas, era Santa Teresa de Jesús. De esto se deduce que aún no había sido proclamada como tal la actual patrona, Virgen de la Fuensanta, aunque bien es cierto que existen numerosos testimonios escritos del profundo fervor que hacia esta advocación han tenido siempre los habitantes de nuestro pueblo desde la más remota antigüedad.

 

¿Qué causas motivaron que fuese declarada Santa Teresa patrona de Alcaudete?. A mi entender pudieron ser varias, independientemente de que en el año 1.617 las Cortes Españolas, en el reinado de Felipe III,  la proclamasen Patrona de España, reflejo de la gran devoción que hacia la Santa de Ávila sentía el país entero.

 

Por una parte está la seguridad de su paso y estancia en nuestro pueblo. En efecto en el convento de Santa Clara de franciscanas terciarias de esta localidad se encuentra una lápida conmemorativa de este acontecimiento que dice así:

 

“En el 1.575, en el mes de Marzo, pernoctó en este convento y en esta habitación-enfermería, la Mística Doctora Santa Teresa de Jesús. El descanso de su jornada fue consagrar las horas que debía al reposo a cuidar a las religiosas enfermas. Dioles la dulce medicina de su espíritu, consolándolas y fortaleciéndolas.”

 

No teniendo referencias explicitas de este hecho en la extensa bibliografía de Santa Teresa, nos tenemos que mover en el campo de las conjeturas y suposiciones.

 

Sabemos que la Santa llegó a Beas de Segura, bello pueblo giennense que gozó de una de las fundaciones suyas, el día 16 de Febrero del 1.575, fundó su convento en esta villa el 24 del mismo mes, y permaneció en ella hasta el 18 de Mayo de ese año.

 

Desde Beas debió de realizar algunos esporádicos viajes para visitar a alguna dama que reclamara sus servicios, o bien co intención de conocer in situ lugares propicios para nuevas fundaciones.

 

En Alcaudete vivía la Condesa viuda del II Conde de Alcaudete, Don Alfonso, Doña Francisca de Mendoza, llamada “La Santa” por las muchas virtudes de las que estaba adornada. Bien pudo esta dama llamar a Santa Teresa, que acudiera movida de su piadosa caridad, y también teniendo en cuenta la gran influencia de esta familia en Navarra donde la Santa de Ávila tenía pendiente una fundación en Pamplona, y de la que había sido virreyes el I y II Condes de la villa, como después lo será Don Martín de Córdova, hermano del segundo.

 

Por otra parte Alcaudete estaba situado en el camino real que unía Granada con Castilla. Pues bien, es conocido el gran interés que San Juan de la Crus tuvo por la fundación en la ciudad de la Alhambra del convento de carmelitas descalzas a la que siempre instaba a la Santa, que pudo acercarse a esta ciudad para conocer el ambiente y posibilidades, pasando por nuestro pueblo. Este convento fue fundado finalmente en Enero de 1.582, unos meses antes de la muerte de Santa Teresa, sin su presencia.

 

Lo cierto es que en Marzo de 1.575 la Mística Doctora paró en el Monasterio (así era llamado en aquella época) de Santa Clara, donde profesaban por aquel entonces una setenta religiosas, y del que era abadesa la hija del Conde de Alcaudete.

 

Sin lugar a dudas influyó en el nombramiento de Santa Teresa como patrona de la villa el gran predicamento que gozaron en ella los carmelitas descalzos del convento de la Encarnación, del cual sólo nos testa hoy la iglesia del Carmen, fundado en el siglo XVI, y en el que se alojó San Juan de la Cruz, primer carmelita descalzo y con la Santa de Ávila. La influencia de los carmelitas en el pueblo se vio aún más incrementada a raíz de los sucesos milagrosos que durante el siglo XVII tuvieron lugar en este convento con la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

 

 

Por último es de destacar la existencia en la ya referida iglesia del Carmen de una imagen de Santa Teresa, perteneciente al antiguo convento de carmelitas, cuyo autor y época desconozco aún; pero que es de una gran belleza y armonía. Por cierto que esta escultura fue felizmente salvada del fuego en la última contienda civil por el sacristán Antonio Zamora Olmedo, al que se debe la suerte de tenerla en la actualidad, así como otras muchas imágenes.

 

Del Libro "Alcaudete Leyensas, Cancionero y aspectos literarios", de Antonio Rivas Morales.